-Te noto extraña.
-¿Extraña cómo?
-No sé, no me besas y tus ojos…
-Que tienen
-Tu inseguridad es la de siempre, pero ahora con despiste.
-¡No me conoces!
En un intento muy quedito de juntar los labios estos se vuelven tan duros. Abro los ojos y en la comisura de la tenue luz alcancé el destello que das al abrir los ojos y mirar a la ventana. Haciendo que retire mis labios de manera casi inmediata.
Miraste a la ventana, tienes una leve sonrisa. No estás incomoda porque tienes los hombros relajados, sin embargo la manera en que empuñas la sábana me dice que estas aferrándote a algo que estas recordando y que te pasó recientemente. No estás triste porque miras hacia arriba. Eso es pura memoria. Me despista que pegues tu trasero a mi sexo y lo roces, además de dejarme ver los hoyuelos de tu cadera. Lo cual me dice que no soy yo, es…
-Así que ya tienes novio.
-¡No como crees! ¿Cómo sabes?
Detoné una leve risa.
Después de un rato de mirarnos la sinceridad de la boca, dejaste tu actitud agazapada lo cual me dio tanto gusto. Y me dejó más tranquilo. Confesaste que tenías una semana de conocerlo, que no sabes porque le dijiste que sí, que trabajas con él, que nunca estoy, que yo me fui, que ya no estaba. Que la Cd. De México es muy grande y está llena de gente. Que te perdonara y disculpara.
Yo no tenía nada que perdonarte. Nunca estaba. Me inquietaba que pudieras tener esa capacidad para decidir a pesar de todo, de tener tu dependencia emocional muy independiente. Sólo que esta noche me sentía un abusador, que te estaba obligando o acosando aun cuando tú me llevaste a la habitación después de un whisky & monster.
Soy mala verdad, crees que lo soy. Por estar así contigo y sabiendo que yo… ay no.
Aburrido es que todo sea bueno, nada mejor que la picardía de la perversidad ceñida en piel de cordero.
Pero tú ya no vas a querer… estar conmigo.
No es recomendable, no me gusta este papel. De cualquier forma en la que me comporte siempre saldré laminado sintiéndome culpable de que tus cosas no funcionen. Y de que el personaje detrás del telón se muera o quiera “morirme” a mí.
¡Ay no!
Te lanzas sobre mí queriendo besarme pero no te dejo, me tocas, sonrío, me dices que eres mala y veo tus ojos ardiendo sintiéndote así mala y perversa. Eso te enciende, pero aun así me defiendo ante tus embates, te digo que me vas a tirar de la cama. Busco la reacción en tus ojos pero este mundo ya te perdió. Recuerdo a Rey misterio y en un rápido movimiento quedas debajo de mí. Tengo tus brazos contra las sábanas pero tú lograste sitiar mi cintura con tus piernas.
Mientras miro tu pecho y las venas de tu cuello calmarse, pienso en que rápido hice que se invirtieran los papeles ¿Dónde estaban ahora esos ojos perdidos y los labios duros? Será cierto aquello de que ¿soy bueno para eso?
La noche se sosegó. En calma y paz me pediste un último beso. Te lo di, se prolongó. Pero no pasó a más. Quedamos en que te ibas a dar la oportunidad. Prometimos que en todo caso yo no iba a quedar como culpable. Y que todo termina por terminar.
Creo que sensiblemente ya creciste y por eso es hora de dejarnos…
Cuando viene el sentimiento real lo mejor es hacer un licuado de ambos y tomarlo en frío.
Bebo & Cigala - se me olvidó que te olvidé.mp3
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